En Polanco, hay espacios que no solo invitan a comer, sino a descubrir una historia a través de los sentidos. El Trujal es uno de ellos: un restaurante de cocina mediterránea con inspiración profundamente andaluza, donde el aceite de oliva, los frutos del mar, los productos de la tierra y las tradiciones del sur de España encuentran una nueva expresión en la Ciudad de México.
Su nombre hace referencia al trujal, el molino donde se extrae el aceite de oliva a partir de las aceitunas, un concepto que resume buena parte de la filosofía del restaurante. Aquí, el aceite no es simplemente un ingrediente, sino un elemento que acompaña y realza cada preparación, conectando sabores, aromas y texturas con la identidad de una región cuya gastronomía ha trascendido fronteras.



La propuesta de El Trujal parte de la cocina andaluza y mediterránea para construir una experiencia que celebra el mestizaje gastronómico. En su carta conviven clásicos como las aceitunas aliñadas, los ibéricos, las croquetas, la tortilla de camarón y las gambas a la plancha con preparaciones de mayor protagonismo, entre ellas el bacalao con muselina de ajo, el rabo de toro, el chivo a la malagueña, el arroz a la marinera y diferentes propuestas de pescado y marisco.





Detrás de esta propuesta se encuentran dos figuras fundamentales de su cocina. El chef Pablo San Román, originario de San Sebastián, cuenta con más de tres décadas de trayectoria en México y una carrera marcada por el encuentro entre la tradición y la creatividad. A su lado está el chef Rodrigo Reyes Luna, formado en gastronomía y con experiencia en distintos proyectos junto a San Román, quien actualmente lidera la cocina de El Trujal con una visión enfocada en crear platos que, además de disfrutarse, permanezcan en la memoria.

Pero la experiencia de El Trujal va más allá de la mesa. El restaurante incorpora elementos de la cultura andaluza a través de música flamenca, vinos de Jerez, catas de aceite de oliva y experiencias como el tradicional ronqueo de atún, donde la técnica y el respeto por el producto se convierten también en parte del espectáculo gastronómico.
El resultado es un espacio donde la gastronomía se entiende como una forma de viajar. Cada plato recupera sabores tradicionales, pero encuentra su lugar en una ciudad tan diversa como la Ciudad de México. El Trujal propone, en esencia, sentarse a la mesa para recorrer Andalucía a través del sabor, el aceite de oliva y la pasión por una cocina que celebra sus raíces sin dejar de mirar hacia adelante.
