GOURMETIQUE

El Japonez Polanco: un viaje Nikkei donde la tradición japonesa se encuentra con la creatividad contemporánea

Por: Diana Bedolla

En una ciudad donde la oferta gastronómica parece reinventarse cada semana, hay lugares que permanecen vigentes porque entienden que la evolución no significa perder la esencia. El Japonez Polanco es uno de ellos: un restaurante que ha sabido reinterpretar la cocina japonesa desde una perspectiva contemporánea, incorporando influencias peruanas bajo el concepto Nikkei, sin dejar de lado la técnica, el producto y el respeto por los ingredientes.

Nuestra visita comenzó con una experiencia de degustación cuidadosamente diseñada, donde cada tiempo fue acompañado por un maridaje pensado para potenciar los sabores del menú.

Una bienvenida con carácter

La experiencia inició con un cóctel elaborado a base de sake Nigori, un sake sin filtrar que conserva una textura sedosa y un perfil más amable al paladar. La mezcla incorporaba Calpis, concentrado de maracuyá y unas gotas de angostura, logrando un equilibrio entre notas dulces, cítricas y amargas.

Desde el primer sorbo quedó claro que la coctelería de El Japonez también ha evolucionado. El equipo nos explicó que hoy buscan perfiles más frescos y accesibles, adaptándose a una nueva generación de comensales que prefiere bebidas aromáticas y ligeras, sin perder complejidad.

Nikkei: una cocina que rompe fronteras

Durante la visita, el equipo compartió que El Japonez trabaja bajo un concepto Nikkei, una cocina de fusión entre Japón y Perú que convive con distintas estaciones especializadas.

El restaurante cuenta con:

  • Robatayaki, donde el fuego aporta profundidad a distintos ingredientes.
  • Teppanyaki, incluyendo una plancha disponible para cocinar frente al comensal.
  • Barra de sushi, donde el sushi master prepara sashimis, nigiris y especialidades al momento.
  • Cocina tradicional, responsable de clásicos como el miso, camarones roca y otras preparaciones calientes.

Más que seguir una tendencia, la propuesta busca combinar tradición y modernidad, incorporando nuevos ingredientes, rollos creativos y reinterpretaciones que conectan con públicos de distintas generaciones.

Un recorrido por siete tiempos

El menú comenzó con un Sashimi Mixto, integrado por salmón Verlasso libre de hormonas, toro, akami y hamachi importado de Japón.

La presentación invitaba a crear pequeños hand rolls utilizando shari, nori, wasabi fresco y yuzukosho, una preparación japonesa de cítricos y chile que aporta un contraste vibrante a cada pescado.

Cada corte dejaba apreciar la calidad de la materia prima, especialmente el toro, cuya textura untuosa prácticamente se deshacía en boca.

Después llegó el Rollo de Salmón Flameado, uno de los clásicos de la casa, donde el ligero ahumado realza la suavidad del salmón sin ocultar su sabor natural.

La siguiente parada fue uno de los momentos más memorables de la noche.

La estrella de la experiencia

Si hubiera que elegir un platillo imprescindible, sería sin duda la Tártara de Toro.

Preparada con la parte más grasa y delicada del atún, incorpora jitomate deshidratado para intensificar el umami, mientras que una leche de tigre elaborada con apio y un sutil toque de habanero aporta frescura y acidez.

El pepino equilibra el conjunto y el carbón activado añade un detalle visual elegante sin modificar el sabor.

Cada elemento está pensado para convivir en armonía, logrando un plato sofisticado, delicado y absolutamente adictivo.

Fue, sin duda, nuestro favorito de la degustación.

Técnica y confort

El recorrido continuó con una Almeja a la Mantequilla, donde la sencillez permitió que el producto hablara por sí solo.

Sin embargo, otra de las grandes sorpresas llegó con el Crème Brûlée de Shiitake, una interpretación salada del clásico postre francés.

La textura sedosa, el profundo sabor del shiitake y el contraste con el pan melba crean un platillo inesperado, elegante y diferente. Una propuesta que demuestra cómo la creatividad puede convivir perfectamente con la técnica.

También se convirtió en uno de nuestros favoritos de la noche.

Un cierre con equilibrio

El Pato Kioto, cocinado lentamente al horno, fue servido sobre una cama de espinaca con suprema y confit de naranja, bañado con una salsa de cítricos que aporta frescura sin opacar la intensidad de la carne.

Para finalizar, un Tres Leches de Coco con Dulce de Leche cerró el menú con una combinación cremosa y delicada, perfecta para concluir una experiencia donde cada tiempo encuentra su propio protagonismo.

Mucho más que un restaurante japonés

Además de su propuesta gastronómica, El Japonez continúa evolucionando como un espacio pensado para distintos tipos de comensales.

Actualmente desarrolla un concepto aún más familiar, incluyendo una próxima ludoteca, que permitirá a los niños disfrutar de actividades mientras los adultos viven la experiencia gastronómica con tranquilidad.

También incorporan constantemente platillos y cocteles de temporada, inspirados en eventos especiales y festividades, demostrando una cocina dinámica que siempre encuentra nuevas formas de sorprender.

Nuestra recomendación

Más allá de los rollos o los clásicos japoneses, El Japonez Polanco destaca por construir una experiencia completa.

Aquí, la hospitalidad, el conocimiento del producto, la explicación de cada ingrediente, el maridaje y la ejecución culinaria convierten una comida en un recorrido sensorial.

Si es tu primera visita, hay dos platillos que simplemente no puedes dejar pasar:

  • La Tártara de Toro, por su equilibrio, elegancia y profundidad de sabor.
  • El Crème Brûlée de Shiitake, una creación inesperada que redefine un clásico francés desde la cocina Nikkei.

En una ciudad donde abundan los restaurantes japoneses, El Japonez consigue diferenciarse apostando por una cocina que honra la tradición, abraza la innovación y demuestra que el verdadero lujo está en los detalles. Una experiencia que vale la pena descubrir, y repetir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *