Por: Diana Bedolla
En una ciudad con una escena gastronómica tan diversa como la de la capital, hay restaurantes que han logrado posicionarse por su consistencia y por mantener vivas las tradiciones culinarias. Uno de ellos es La Mallorquina, un restaurante que desde hace varios años se ha convertido en un punto de referencia para quienes disfrutan de la cocina española clásica.
El concepto del restaurante se centra en ofrecer una experiencia inspirada en la gastronomía de España, con un menú donde destacan los arroces, pescados, carnes y una selección de productos ibéricos. La propuesta busca mantener recetas tradicionales y una cocina que privilegia el producto, acompañada por una carta de vinos y coctelería que complementa la experiencia.
Un inicio para compartir
La comida comenzó con una selección de entradas pensadas para abrir el apetito. Entre ellas destacaron las croquetas, uno de los clásicos de la cocina española. Su textura cremosa por dentro y ligeramente crujiente por fuera las convierte en una opción ideal para comenzar.
También probamos un burrito preparado con carne desmenuzada, una propuesta con sabores intensos que resultó interesante dentro del menú. La mesa incluyó además otra entrada ligera que complementó el inicio de la comida, manteniendo la idea del tapeo que caracteriza a muchos restaurantes españoles.

Sabores del mar
Como segundo tiempo llegó uno de los platillos más representativos de la experiencia: camarón jumbo acompañado de arroz negro con tinta de calamar.
El arroz, con su característico sabor profundo y textura bien lograda, funciona como base para el camarón, que se presenta en un buen punto de cocción. Este tipo de preparaciones son parte esencial de la cocina española, donde los arroces ocupan un lugar importante dentro de la tradición gastronómica.

El plato fuerte
Para el plato principal se sirvió un filete de pescado blanco acompañado de una salsa con camarón. El platillo estaba complementado con una guarnición de vegetales frescos —entre ellos pimientos— que aportaban un contraste ligero frente a la intensidad de la salsa.
Es una preparación que refleja el estilo del restaurante: platos bien ejecutados, donde los ingredientes son protagonistas y las recetas mantienen una línea clásica.

El cierre dulce
El final de la comida llegó con un cheesecake estilo vasco acompañado de helado de vainilla y fresa fresca. La textura cremosa del postre, junto con el contraste del helado y la fruta, ofrece un cierre equilibrado para la experiencia.
Además, se presentó la famosa galleta mallorquina, un detalle dulce que complementa el momento del postre.

Tradición española en la mesa
La propuesta gastronómica de La Mallorquina se basa en celebrar la cocina española tradicional a través de una carta amplia que incluye arroces, pescados, carnes, jamones y diversas preparaciones clásicas.
El restaurante también destaca por sus diferentes espacios —terraza, barra y salones interiores— que permiten disfrutar la experiencia tanto en comidas casuales como en reuniones especiales.
Para quienes buscan sabores de la cocina española en la Ciudad de México, La Mallorquina ofrece una experiencia gastronómica que combina tradición, variedad y una propuesta culinaria enfocada en los clásicos de la gastronomía ibérica.
