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Balcón del Zócalo presenta “Hecho en México”, un menú que celebra la esencia del país a través del sabor

Hay lugares donde simplemente comes, y hay lugares donde la comida cuenta historias. Eso es exactamente lo que sucede con el nuevo menú degustación “Hecho en México” del restaurante Balcón del Zócalo, una experiencia que convierte la gastronomía en un recorrido emocional por la identidad mexicana.

Durante la prueba del menú, cada tiempo se sintió como un capítulo distinto de una historia. Bajo la visión del chef Pepe Salinas, la propuesta logra algo muy especial: tomar ingredientes profundamente mexicanos y transformarlos en platos que no solo se disfrutan, sino que también se sienten.

La experiencia comienza con La Disculpa Histórica, un primer tiempo que juega con la memoria del país. Sobre una tostada aparece una preparación de pata de res cocinada lentamente, acompañada de achiote, vinagre de jitomate, ceniza de cebolla y encurtidos. Es un plato que mezcla ironía, historia y sabor en un solo bocado.

Después llega La Ceremonia del Taco, uno de los momentos más simbólicos del menú. Tortillas hechas a mano con maíces nativos y pigmentos naturales se acompañan de distintas salsas tradicionales, invitando a cada comensal a preparar su propio taco. Más que un platillo, es un pequeño ritual que recuerda por qué el taco es uno de los símbolos culinarios más importantes del país.

El recorrido continúa con Un País Pobre Muy Rico, una sopa de frijol vaquita de Morelos preparada con chambarete de res y alitas de pollo. El caldo se termina en mesa con hoja de aguacate, epazote y cilantro, lo que llena el espacio de aromas muy familiares. Es un plato reconfortante que demuestra cómo los ingredientes más sencillos pueden convertirse en algo extraordinario.

Uno de los tiempos más sorprendentes es Pal Otro Lado, inspirado en la cocina fronteriza. Aquí los clásicos nachos se reinterpretan con abulón y langosta de Baja California, creando una combinación inesperada entre lo casual y lo sofisticado. El resultado es un plato que habla de migración, mezcla cultural y creatividad gastronómica.

Luego aparece Tlaxcala Sí Existe, una propuesta que juega con humor y orgullo regional. Se trata de un tamal de frijol con guajolote y hongos silvestres, acompañado de un mole rojo lleno de profundidad. Es un homenaje a la fuerza culinaria de este estado que muchas veces pasa desapercibido.

El viaje continúa con El Ombligo de la Luna, un plato que conecta con el origen de México. La trucha sustentable de Michoacán se sirve con una leche de tigre de nopal y tuna, junto con puré de rosquilla y delicadas láminas de papel de arroz que evocan plumas. La preparación es fresca, ligera y muy visual.

Uno de los momentos más intensos del menú es Mexico is the Dish, una colaboración con la marca mexicana Mexico is the Shit. El protagonista es un bloque de cerdo cocinado durante 24 horas, acompañado de mole negro oaxaqueño con chiles chilhuacle y chilcostle. Es un plato poderoso, profundo y lleno de carácter.

Después llega Sorbete Endémico, un interludio que rompe con la dinámica del comedor. Los invitados visitan la cocina y se les presenta una selección de ingredientes originarios de México antes de probar el sorbete elaborado con algunos de esos sabores. Es refrescante y también invita a reflexionar sobre la riqueza natural del país.

El momento más irreverente aparece con Orange Trump, un postre que parece una naranja común, pero que al cortarse libera una “sangre” de jamaica. Es divertido, inesperado y demuestra que la cocina también puede tener sentido del humor.

El recorrido culmina con El Mole de Mi Vida, un mole de avellana inspirado en la tradición familiar, preparado con xoconostle, guayaba y plátano. Es complejo, cálido y profundamente mexicano. Un cierre que se siente como un abrazo gastronómico.

Finalmente, la experiencia termina con Hecho en México, un pequeño trío de petit fours: macarrón de cocada, bombón de guayaba y marranito de piloncillo. Dulces que resumen la esencia artesanal del país en formato miniatura.

Más que un menú degustación, “Hecho en México” es una narrativa culinaria que conecta historia, identidad y creatividad. Cada plato demuestra que la cocina mexicana puede ser contemporánea sin perder sus raíces.

Con vista directa al corazón del Centro Histórico de la ciudad, Balcón del Zócalo reafirma por qué es uno de los espacios gastronómicos más interesantes de la capital: aquí la comida no solo se sirve… se cuenta.

📍 Av. 5 de Mayo 61, Centro Histórico, Ciudad de México
Menú degustación: $1850 MXN
Maridaje: $1650 MXN

Disponible hasta marzo de 2026.

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