
- Del Pacífico mexicano a la sierra, la gastronomía de este estado reúne productos del mar, ingredientes del campo y tradiciones que forman parte de la identidad de sus comunidades
- El pescado zarandeado, el tlaxtihuil, los tamales de camarón y el café nayarita son parte de una cultura culinaria única que puede saborearse de costa a costa y de pueblo en pueblo
¿Qué hace que un destino sea reconocido a través de sus sabores?
En Nayarit la respuesta está en su territorio, debido a que el Pacífico mexicano, esteros, zonas agrícolas y regiones de montaña han dado forma a una gastronomía diversa, donde los ingredientes disponibles en cada región forman parte de las recetas y tradiciones que han trascendido generaciones.
Más que hablar de un platillo único que represente al estado, la gastronomía nayarita puede entenderse como un recorrido. En la costa, el pescado y los mariscos tienen un papel protagonista; en el interior están los productos del campo y las recetas ligadas al maíz, mientras que en las comunidades de la sierra prevalecen conocimientos y técnicas culinarias propias de los pueblos originarios. Comer en Nayarit es otra manera de conocer sus destinos.
Pescado zarandeado: Un sabor entre mar y brasas
Hablar de la cocina de Nayarit lleva inevitablemente al pescado zarandeado, uno de los platillos más populares del estado. De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), el origen de este manjar marino apunta a la Isla de Mexcaltitán y la cocina tradicional de esta entidad.
La receta para prepararlo consiste en abrir el pescado, sazonarlo y colocarlo dentro de una rejilla para cocinarlo directamente sobre las brasas, mientras se zarandea para lograr una cocción pareja. En distintos puntos de la costa este platillo suele servirse acompañado de tortillas, verduras y salsas; aunque en cada lugar las y los cocineros suelen darle un toque único. Esta experiencia culinaria va más allá de una receta, porque comer pescado zarandeado es hacerlo en una zona donde la pesca y el mar forman parte de la vida cotidiana.
Isla de Mexcaltitán: Una cocina marcada por el Pacífico mexicano
Al norte del estado, la gastronomía adquiere otra personalidad. La Isla de Mexcaltitán ubicada en el municipio de Santiago Ixcuintla, está vinculada históricamente a la pesca. Dentro de sus platillos típicos, el camarón ocupa un lugar destacado en diversas recetas tradicionales como el tlaxtihuil y los tamales.
La primera de ellas, conocido también como “tixtihuil”, es un plato tradicional elaborado a base de este crustáceo con maíz, cuya consistencia y preparación reflejan fielmente la relación entre los productos marinos y los ingredientes de la cocina regional. En el caso de los tradicionales tamales, el camarón pasa de ser solamente un producto pesquero para convertirse en parte esencial de una cocina construida alrededor de los ingredientes disponibles en la región.
Una visita a la Isla de Mexcaltitán permite entender que detrás de cada receta existe un paisaje y una forma de vida. También es un ejemplo de porque la gastronomía estatal es diferente de un municipio a otro. Aunque algunos ingredientes se repiten; las recetas, técnicas y formas de servirlos cambian de acuerdo con las tradiciones y costumbres de cada comunidad.
Café nayarita: Del paisaje cafetalero a la taza
Nayarit también puede conocerse a través del café. El cultivo de esta planta forma parte importante de la actividad agrícola en diferentes regiones del estado. Además, a partir de este año este producto goza de reconocimiento a nivel nacional, gracias a que en marzo fue publicada la Declaración de Protección de la Denominación de Origen “Café Nayarit” en el Diario Oficial de la Federación.
Esta declaratoria señala que la principal especie producida en esta región es Coffea arabica y establece como zona geográfica protegida a los municipios de Compostela, Ruiz, San Blas y Xalisco. También reconoce los diferentes métodos de procesamiento en estos destinos, como el lavado, natural y honey.
Para millones de personas, incluidos los viajeros, el café representa una manera de acercarse a un nuevo territorio. Detrás de cada taza de esta bebida existe un paisaje agrícola, productores, procesos de cultivo y distintas formas de transformar los granos antes de llegar al consumidor. Por ello, el Pueblo Mágico de Compostela permite vincular esta experiencia con otros atractivos naturales, culturales y gastronómicos de la región.
De la costa a la sierra: Una cocina que cambia con el territorio
La diversidad culinaria de Nayarit también incluye su amplia variedad de paisajes. Mientras que las zonas costeras mantienen una fuerte relación con los mariscos y otros productos del mar, en el interior del estado la cocina incorpora ingredientes agrícolas y recetas vinculadas con el campo. Por ejemplo, en las comunidades de los pueblos originarios, el maíz mantiene un papel fundamental, mientras que la gastronomía local forma parte de los conocimientos que se han transmitido por herencia. Esto permite que los visitantes conozcan distintas expresiones de la cocina nayarita dependiendo de la región que recorran.
Dulces y bebidas que cuentan historias
La experiencia gastronómica de esta entidad no termina con los platos fuertes. En diferentes municipios y comunidades prevalecen distintas bebidas y dulces que forman parte de la tradición local como el tejuino, las cocadas, los soporondongos, las torrejas y los buñuelos.
La manera de prepararlos puede abarcar distintos contextos, pero cada uno de ellos forma parte de una cocina cotidiana donde los ingredientes sencillos se transforman mediante técnicas que permanecen vigentes.
Debido a todas estas razones, un recorrido gastronómico por Nayarit puede comenzar frente a las costas del Pacífico mexicano saboreando un delicioso pescado zarandeado, continuar hacia la Isla de Mexcaltitán para conocer una cocina basada en camarón; después descubrir el aromático café nayarita y al final terminar en alguna comunidad para darse un gusto con una bebida o dulce tradicional.
Nayarit tiene más de un sabor. Posee una cocina que cambia conforme a cada paisaje. Precisamente ahí está una de sus particularidades: para conocer su gastronomía no basta con probar solo un platillo; hay que recorrer destinos diferentes, saborear sus productos y descubrir las historias que existen detrás de cada mesa.


